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¿ Pero quién te crees que eres?,

día tras día tengo que soportarte,

aguantando tus historias e invenciones,

viendo como en tu falsa hipocresía te escondes,

alardeando de lo que te pasa, de tus experiencias,

de tu vida maravillosa, de lo que presupones.

 

Te miro a los ojos y me das pena,

porque veo en ellos el dolor que tanto te atormenta,

hablas y hablas y aún así no te consuelas,

¿ crees que lo que vives es único y esplendoroso?,

¿ que sólo te ocurre a ti lo bueno, lo hermoso?,

haces de situaciones absolutamente normales,

casos fantásticos y recuerdos ideales.

¿ Crees acaso que los demás nunca hemos amado?,

¿ que nunca nos han hecho algún daño?,

¿ que no sabemos lo que es sufrir y haber llorado?,

¿ crees acaso que no sabemos lo que es ser feliz,

tener cientos de recuerdos y volverlos a sentir?

 

Tú me hablas continuamente de tu vida,

de lo que ayer te pasó o de lo que te ha dejado de ocurrir,

cosas banales, hablas y hablas sin fin,

como si intentaras convencerte de que eso sólo te ocurre a ti.

Y qué es lo que me cuentas, problemas, peleas,

personas que te agobian, que te oprimen, que te dejan.

Día tras día me encuentro con la misma situación,

¿ crees acaso que tienes que dar alguna explicación?,

¿ que tienes que contar todo lo que te ocurre?,

¿ es que no puedes hablar de algo que no seas tú?,

piensas que si no estás en la mente de todos,

¿tu vida va a perder ese punto de altitud?

 

Y que dirías si te dijera que eres un esclavo,

de tus palabras, de tus miedos, de tu ignorancia,

utilizas a los demás para tapar tu desgracias,

desahogándote para no enfrentarte por ti mismo,

a los terribles sucesos que te machacan.

¿ Sabes?, te das demasiada importancia,

los demás no hemos nacido para escucharte,

tus palabras huecas nunca dicen nada interesante,

si vas a hablar siempre de lo mismo,

lo mejor que puedes hacer es que aprendas a callarte.

 

 

 

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¿ Necesitas que todo el mundo te mire?,

¿ que allá donde vayas se note tu presencia?,

¿ que de tu estancia se percate,

hasta el que no sabía de tu existencia?,

intentas causar siempre buena impresión,

no se deben ir sin haberte prestado atención,

no te debes marchar con la sensación de indiferencia,

de no haber calado con tu imagen externa.

 

¿ Necesitas sentirte seguro por fuera?,

tu cuerpo es lo más importante que tienes,

lo cuidas tanto como así lo quieres,                                                   

es el muro que todos los golpes detiene,

es el arma con que a todos conquistas,

es el refugio en el que te adentras a escondidas,

es el medio por el que te proteges,

de la inseguridad que dentro de ti te vigila,

lo deleitas, lo contemplas, lo admiras.

Los espejos son tus mejores amigos,

no te replican más que lo que tú te replicas,

dependes diariamente tanto de ellos,

como de alguien que constantemente,

te alaba, te recompensa, te felicita.

 

¿ Necesitas siempre sentirte querido?,

¿ tener siempre a alguien cerca?,

alguien a quien puedas anular,

a quien puedas mostrar tus únicas habilidades,

cualquiera de ellas es mejor que la de los demás,

porque todo tú eres de lo más especial,

por eso haces un favor al mostrarte,

al dar tu tiempo, tu inteligencia, tu esencia,

la otra parte es muy afortunada al conocerte,

te cedes para que sepa lo superior que eres.

¿ Y hasta cuándo?, hasta que de ella te canses,

hasta que su forma de ser se convierta en rutina,

hasta que sus halagos dejen de sorprenderte,

entonces te hará falta buscar otra víctima.

 

¿ Y qué dirías si te dijera que eres un esclavo?,

de tu cuerpo, de tus complejos, de tu inferioridad,

utilizas a los demás para tapar tu verdadera personalidad,

tienes tan poco mundo interior que sólo te queda el exterior,

no puedes ver nada que salga más allá de ti,

sobrevives de la única forma que puedes sobrevivir,

encerrándote en tu mundo del que no te puedes evadir,

y odias tanto lo que allí dentro encuentras,

que no te queda más remedio que buscar una salida,

la más sencilla, transformar todo a tu medida,

ahí eres lo mejor que la naturaleza ha creado,

ahí eres el fin que aún nadie ha alcanzado,

ahí eres tu propio verdugo que se está autoengañando.

 

Alfredo Cuervo Barrero ©