168. Que cada minuto de tu vida esté enfocado a un fin.

169. El querer hacer que los demás vivan lo que nosotros vivimos es el súmmun de la vanidad.

170. Si somos selectos a la hora de elegir lo que queremos leer también lo seremos a la hora de elegir lo que queremos escribir.

171. Empezamos a dominar nuestras vidas cuando dejamos de reaccionar ante los hechos de forma dramática e impulsiva y  comprendemos que todo lo que nos ocurre en todos los momentos de nuestra vida nos está ocurriendo para ser nosotros mismos los vividos, para demostrarnos lo que hasta ahora hemos vivido. La vida no es gratuita, el precio que nos impone es que seamos nosotros mismos, lo demás, son timos.

172. Cuando alguien me da consejos me suelo hacer las siguientes preguntas, ¿ya habrá vivido lo suficiente esta persona para aconsejarme lo que me está aconsejando?, ¿ya comprenderá realmente lo que le digo y ya sentirá realmente lo que siento para creer que sus consejos me servirán de algo?, ¿ya habrá elegido realmente las palabras correctas, recordado los momentos idóneos, barajado las diferentes posibilidades para saber que lo me aconseja es lo que me conviene? Los consejos suelen ser lecciones dictadas con la mejor intención, aunque no quede probado que quienes nos los dictaminan sean personas aptas para ello.

173. No pierdas el tiempo con la gente que no sabe querer.

174.  Mi malestar conmigo mismo no se debe a lo que dices, se debe a que he dejado que mis oídos escuchen lo que dices.

175. Ineludiblemente llega el momento en el que tenemos que deshacernos de todas las voces que habitan en nuestra cabeza: las voces de nuestros viejos amigos, las voces de nuestros padres, las voces de nuestros recuerdos, las voces de nuestros miedos... deshacernos de todas ellas para dejarnos una única voz, una voz que nos hable con un tono más claro, que se escuche con un sonido  más claro, una voz que siga una dirección, nuestra dirección. Cuando la hayamos sabido seguir entonces será el momento en el que demos una bienvenida nueva a las otras voces, y esta vez, teniendo el cuidado de escucharlas como se merecen.

176. Muchas veces creamos los problemas antes de que éstos sucedan simplemente por el hecho de hablar sobre ellos.

177. Siempre es el padre quien aprende del hijo al igual que siempre es el profesor quien aprende del alumno, porque sólo enseñando lo que sabemos aprendemos a ser conscientes de lo poco que sabemos, sólo enseñando aprendemos a enseñar más y mejor y así saber de lo que estamos hechos. Enseñando se aprende más de lo que se enseña, porque se da una vez y se recibe dos, se aprende más de lo que uno sabe y de lo que uno no sabe.

178. Es hora de sustituir para siempre la idea de "los demás" por la idea de "los nuestros", de desterrar para siempre "el qué pensarán" por "qué es lo que yo pienso", de liberar al "no me atrevo" por "es lo que yo quiero", de incluir al "siempre es lo mismo" el "ahora voy a aprovechar mi tiempo".

179. La penosidad de una tarea es inversamente proporcional al grado de fortaleza que tengas en el momento de acometerla.

180. Pienso que es necesario que en alguna etapa de nuestra vida nos sintamos realmente solos, que nos obliguemos a no necesitar a los demás ni para divertirnos, ni para seguir nuestro camino, ni para elegir nuestros motivos. Solamente cuando hemos superado todo esto seremos capaces de interiorizar otro significado de la palabra "soledad".