212. Hablar sobre ciertos temas exige tener un tacto muy delicado, y callar sobre otros lo exige aún más.

213. Por muy grande que sea un planeta éste siempre gira alrededor de una estrella.

214. No hay que confiar mucho en las personas que, cuando entablamos una conversación con ellas, sueltan muy de vez en cuando esa "tos involuntaria" después de cada argumentación, es como si quisieran expulsar fuera de sí algo que les incomoda, que les sabe mal, es el aire que se les escapa intentando contrarrestar la inseguridad y la precariedad de sus palabras.

215. Soportar las excepciones es la prueba definitiva de toda situación, como bien lo saben todos  los buenos amigos, todos los buenos profesores y todos los buenos amantes.

216. Se dice de los hombres que siempre están pensando en lo mismo, al igual que las mujeres. Dejando de lado el significado del verbo "pensar" en esta frase, diremos que ambos no hacen más que seguir muy obedientes las leyes naturales impresas en sus instintos. En los primeros la Naturaleza se ha cuidado muy bien al hacer que éstos no se olviden nunca de continuar con la estirpe (forjando por ejemplo el instinto sexual con fuego en su interior) y en las segundas ésta se ha cuidado muy bien al dotarlas de armas para conseguir lo mismo (concediéndolas, por ejemplo, esa especie de poder y atracción que con el tiempo han de saber explotar),  ésta es la base más simple y precaria de los instintos, y es ahí por donde deberíamos empezar a educarlos bien sino queremos convertirnos en meras marionetas de ellos.

217. A quien no le gusta hablar de si mismo en una conversación usa una treta muy ingeniosa siempre que puede, adelantarse oportunamente a la hora de preguntar.

218. Lo pasa mal quien sabe que es mucho y sabe que aparenta tan poco. Es cierto que a veces nos colocamos en lugares en los que podemos ofrecer de nosotros mucho más de lo que ofrecemos, de dejar una huella más profunda de la que dejamos, en los que la mayoría de nuestras fuerzas se malgastan en reprimir la fuerza que podemos exteriorizar. Al alejarnos de ahí la consecuencia de ello es que tenemos una imagen bastante desilusionada y pobre de nosotros mismos, quedándonos una sensación  de amargura y de tristeza , sin darnos cuenta de que, en el fondo, la mayoría de las veces, quien poseía la amargura y la tristeza era el propio lugar.

219. No hay nada más triste que no ser consciente de los momentos agradables que te están ocurriendo por estar imaginando los momentos agradables que te podrían ocurrir.

220. También tenemos nuestro derecho a no querer que nos ocurran ciertas cosas, a no querer conocer a ciertas personas, a no querer estar en determinados lugares, y cuando la vida nos vulnera estos derechos siempre nos queda nuestro derecho a poder pasar de largo.

221. Hay escritores que cuando mejor escriben es cuando pueden responder ante lo que dicen los demás, de hecho, hay escritores que sólo escriben cuando ocurre esto.

222. Los mejores psicólogos no son los que están encerrados entre cuatro paredes, sino aquellos que viven a pie de cañón, los que no se creen tan importantes como para decir a los demás lo que tienen que experimentar, hacer o sentir, sino los que experimentan, hacen y sienten, son aquellos que han aprendido muy de sobra por quien doblan siempre las campanas.

223. Al encontrarnos a un viejo amigo al que no vemos desde hace mucho tiempo sucede como cuando recordamos nuestra infancia, sabemos que un día la vivimos pero que hemos cambiado tanto desde entonces que apenas nos reconocemos ya con su recuerdo.

224. No te esfuerces en ser mejor que alguien, a los dos os esperan caminos muy distintos.

225. A. El hombre debería opinar sobre todo lo que es opinable.

        B. Mientras sea con sus propias opiniones...

        A. ¿Acaso no lo son siempre?

        B. No lo sé, tú qué opinas.