PRÓLOGO

         Es de noche, en un pequeño estudio, donde el único ruido perceptible  que rompe las pausas de los dialogantes es el incesante tic-tac de un reloj.

        

        Ego.- Es en esta hora anhelada, en la que he tenido que apartar al resto del mundo para ser consciente de mis propias satisfacciones y necesidades; en la que la sospecha a transformarme en un inminente misántropo ha devenido en una agradable afirmación, al comprender al fin que, ante todo, a lo que  uno ha de tender, lo que uno ha de ser, es un continuo principio de selección; en la que la voluntad de querer ser alguien ha destronado a la asiduidad de aparentar ser alguien.

        Es en esta hora codiciada te digo, en la que la vida se presenta ante mí más alegre que nunca, más viva que nunca, más completa que nunca, y las ganas de descubrirla y de saborearla se apoderan de mi ansia recuperada dispuesta a no apartarse, esta vez, de su  aspiración. 

         Dúbito.- Siempre me ha sorprendido ese ímpetu con el que inicias tus proyectos, tus “renacimientos”, pero recuerda que muchas veces ese ansia exaltada nacida antes de la acción hace que lleguemos extenuados al momento mismo de la acción, te propones hacer algo, lo veo en tus ojos y lo escucho en tu voz, dispones de las ganas y de la voluntad necesarias, pero… ¿Ya tienes la suficiente experiencia para mostrar lo que quieres mostrar?

         Ego.- Hay experiencias que si no llegan uno se las ha de inventar, y yo ya estoy cansado de esperar. Siempre postergo las acciones porque no se dan las condiciones necesarias, pero la única condición que es necesaria es la predisposición de uno mismo a querer llevar a cabo las acciones.

        No me importa si tengo o no experiencia, si lo que digo es o no verdad, si voy o no  por un buen camino, nadie sabe a dónde conducirá nada, todo lleva a alguna parte y a ninguna; mi única intención es interiorizar de una vez por todas que, esté donde esté, haga lo que haga, diga lo que diga, es a mí a quien me tengo que experimentar, sentir y apreciar, soy yo quien se tiene que esforzar en dar un sentido a mis situaciones, a mis movimientos, a mis palabras.

       Me dices que se corre el riesgo de decaer pronto si se quiere iniciar algo con énfasis e intensidad, es posible, sólo que en esta ocasión no es que quiera comenzar algo con vitalidad, es que ya la poseo y esta posesión es la que hace que irremediablemente inicie lo que quiero hacer. ¿Tengo experiencia para mostrar lo que quiero mostrar?, tengo la intención de mostrar lo que quiero mostrar, si lo hago bien o lo hago mal, si me lleva más o menos tiempo, si tendré o no el respaldo de los demás es algo que no me preocupa, que no me afecta.

      En lo único en lo que estoy interesado es en saber cuánto habré cambiado una vez haya concluido esta tarea, cuánto mejor o peor seré debido a este cambio, simplemente querer empezar algo no para saber su final sino para poder transformarme con su proceso.     

         Dúbito.-  Que las fuerzas que dices poseer te acompañen durante toda la etapa y que esa transformación que dices querer, te sea más para provecho tuyo que para despilfarro de los demás. Y dime amigo mío, ¿cuál es esa tarea que te propones comenzar?   

         Ego.- Averiguar de qué pasta estoy hecho.

         Dúbito.- ¿No lo sabes todavía?

         Ego.- Siento que hay cosas que no se saben hasta que no se enseñan a un tercero.

         Dúbito.- La ignorancia es muy grande, pero las ganas que tenemos de enseñarla lo es aún más. Y dime, qué método vas a utilizar para acometer esa averiguación, ¿acaso lo harás mediante la acción o mediante la contemplación, te dedicarás al estudio o a la improvisación, lo plasmarás o te lo guardarás? Si te decides por lo primero, de qué forma lo harás, ¿lo harás con sonidos o con letras? Si es con letras ¿qué recurso literario elegirás?: ¿El ensayo, la novela, la poesía, el aforismo…?

         Ego.- Contigo el diálogo.

         Dúbito.- Conmigo el diálogo…, buena forma de empezar a conocerte.

         Ego.- Quiero mostrarte lo que me importa y lo que no me importa, lo que sé y lo que no sé, pero te conozco, sé que me harás muchas preguntas y eso me ayudará en mi proceso.

         Dúbito.- Creo que tu llamada para estar conmigo esta velada ha sido el resultado de una curiosa premeditación.    

         Ego.- Hasta ahora los dos nos hemos necesitado, déjame esta vez que abuse un poco de tu cualidad. Tener la fuerza para conseguir hacer algo no es suficiente, uno ha de saber también elegir los medios para lograrlo.

         Dúbito.- En fin, es de noche y tienes mi curiosidad, empecemos a explorar.