226. Llegada a cierta edad tenemos que saber elegir nuestras opiniones, sino queremos que éstas sean meros troncos navegando a la deriva por las olas de la "comunicación global".

227. Sino ayudas a que la otra persona aprenda a ayudarse por sí misma tu ayuda no servirá para nada.

228. La falta de disfrute en la vida personal está vinculada directamente a la necesidad de disfrute en la vida pública.

229. No despilfarres las palabras ya que con cada palabra con la que te expresas pierdes una parte de ti, ésa que precisamente quieres ganar.

230. Estáte más agradecido con quien te insinúe las preguntas más prácticas que con quien te ofrezca las respuestas más valiosas.

231. El no hablar de ciertos aspectos de la vida humana puede parecer a veces una muestra de ignorancia, aunque más bien la mayoría de esas veces debería ser una muestra de la lograda superación personal.

232. Juzgar lo que otros han hecho consiste simplemente en delatar lo que tú no te atreves a hacer.

233. Las únicas opiniones que se han de tener en cuenta son aquellas que constatan el resultado de una experiencia; así, para tener una opinión sobre la música, se debería haber hecho por lo menos alguna vez una canción, para opinar sobre un libro se debería haber rellenado alguna vez por lo menos una hoja en blanco, para tener una opinión acerca del amor se debería haber perdido alguna vez a alguien querido; desafortunadamente la mayoría de las opiniones constatan más una ausencia que una experiencia.

234. Dejemos a los que prefieren tomar cafés a solas consigo mismos mientras no nos molesten a los que preferimos degustar el agua fresca de las fuentes, para paladear así sin distorsiones la variedad de sabores de la vida.

235. Hay personas que se cuidan mucho de lograr, no sólo que te guardes una imagen continua de ellas cuando están junto a ti, sino también cuando éstas están en ausencia de ti. Suelen ser personas muy gesteras, que acompañan su discurso con risas estrambóticas y repiten por partida doble (o triple) sus pensamientos; quieren con ello no sólo estatizarse en tus oídos sino también en tus ojos, con la intención de que el momento que están viviendo sea su momento (ya que en todo momento quieren tener sus momentos). No soportan el silencio y usan a las compañías como medios para liberarse de sus preocupaciones, suelen ser personas "monotemas" que no escuchan lo que se les dice, sino que esperan a que el interlocutor acabe para simplemente poder decir algo ellas de nuevo. Lo que prima en un primer lugar con este tipo de gente es el físico, su físico, para después pasar a hacernos escuchar sus cotidianas vidas. Cuando están con alguien con quien tienen una conversación suelen vivir en el pasado, no crean circunstancias nuevas sino que se conforman con relatar las ya acontecidas; en definitiva, hay personas que viven para no dejar vivir.

236. Cuando coincidimos o aparece en nuestra mente la idea de que alguien es más inteligente que nosotros y esta idea nos impide resolver el problema que se nos plantea, no debemos perder de vista que lo que importa en ese instante es crearnos la capacidad para; no sólo darnos cuenta de que la experiencia de encontrarnos con ese problema, es la que nos va a permitir resolver en un futuro próximo (si no somos capaces de hacerlo en ese instante) problemas similares, sino la de ir abandonando poco a poco la costumbre de imaginarnos lo que el otro es capaz de hacer,  para centrarnos en recordar situaciones parecidas que hayamos tenido, las cuales nos ayuden a resolver dicho problema; la inteligencia no consiste más que en tener la facultad de hacer buen uso de las  experiencias que nos ocurren.

237. Puede ser que de vez en cuando un aviso inesperado, una imagen sinuosa, una cara parecida, te hagan volver a abrir puertas que ya creías cerradas, a volver a lugares que ya creías abandonados, a oír voces que ya creías silenciadas; es el regreso de situaciones, ambientes, personas que creías que nunca más iban a regresar a ti, pero que la casualidad ha hecho que de nuevo aparezcan en frente tuyo. Suelen aparecer entonces emociones que en su día quedaron ocultas, pensamientos que no se expresaron, palabras que no se dijeron, acciones que no se llevaron a cabo, aprovecha ese momento; es la segunda oportunidad que tanto estabas esperando.

238. Las personas fuertes siempre sueltan alguna ingeniosidad en medio de las desgracias.

239. Una mala voluntad poco puede hacer si de por sí no es acompañada por el tumulto de otras malas voluntades, por lo tanto: cuando juzgamos a una persona tenemos que tener cuidado de no ser simples en nuestro juicio, y tener en cuenta que la acción a la que juzgamos, es el resultado de la combinación de muchas otras acciones que la siguen  por detrás.

240. Vuelvo a leer escritos que salieron de mi mano hace años y sigo opinando lo mismo que lo que ahí está escrito... ¿Plasmé en su día buenas ideas o es que mi vida no ha cambiado nada desde entonces?

241. Lo único que hace verdaderamente el escritor cuando escribe es formarse a sí mismo.

242. Las dos formas de participar en la vida: hacerlo desde dentro o desde afuera de ella.

243. El que mucha gente hable de lo que uno ha hecho no quiere decir absolutamente nada; sólo significa que has hecho algo que los demás pueden explicar.

244. Por vez primera me estoy enfrentando a mi obra y de momento va ganando ella, porque... ¿Soy yo quien hace el libro o es el libro quien me hace a mí?