No hay nada peor para un niño que enfrentarse a situaciones para las que no está preparado, para las que no tiene ni experiencia suficiente para afrontarlas ni palabras dispuestas para comprenderlas, una de esas situaciones terribles sino la peor es el divorcio de sus padres. El divorcio de los padres es un fracaso único y exclusivo de los padres, nunca el niño se ha de sentir culpable por este hecho, él es una víctima, una víctima que sufre las consecuencias de la falta de control, de sinceridad, de comunicación, de lealtad, de fortaleza y sobre todo de amor que padecen sus padres. La excusa universal que ponen los padres que están a punto de separarse es que lo hacen por el bien del niño, de repente el niño se ha convertido en el nexo común para justificar la separación familiar, por el bien del niño se provoca un mal que lo dejará marcado para siempre. Pero en el fondo en un divorcio el que menos importa es el niño, los únicos que se importan son los padres, los únicos que siempre se han importado son los padres, el niño es simplemente una gota más que llena el vaso de improvisación, de precariedad, de ignorancia y de disimulo en los que los padres han estado bebiendo posiblemente desde que se conocieron.

 

 Los padres cuando comunican esta situación de separación al niño juegan con una baza a su favor y es que éste no puede responderlos ni puede reaccionar con la altura de miras que requiere esta experiencia, sólo se puede comportar como un niño y los padres piensan que con sólo dar argumentos de niño la criatura ya va a comprender, asimilar y perdonar lo que éstos le están proponiendo. 

 

Pero imaginémonos por un momento que el niño tiene ya los conocimientos, las vivencias y los sentimientos de esta experiencia aprendidos, imaginémonos lo que podría decir así ante una situación que hace añicos su inocencia, su infancia y su felicidad, imaginémonos cómo podría actuar si pasara de ser la parte pasiva a la parte activa de este suceso, podría ocurrir más o menos esto: 

 

- Hijo puedes venir un momento. 

- Dime papá. 

- Mira tu madre y yo queremos hablarte sobre una cosa muy importante. 

- Dime. 

- Hemos estado meditando mucho nuestra situación y hemos llegado a la conclusión de que lo mejor que podemos hacer es separarnos para no hacernos más daño ni a ti ni a nosotros. 

- ¿Qué? 

- Sé que es muy repentino, pero mira es la mejor solución, como ya has observado en más de una ocasión el ambiente en casa es insostenible, tu madre y yo discutimos muy a menudo y… 

- Pero sois mis padres, cómo que os vais a separar, es que no sois adultos, no habéis encontrado ninguna solución mejor para resolver vuestro problema. 

- No es tan sencillo como parece, en cuestiones de sentimientos las soluciones no son tan sencillas, solamente nos damos cuenta que cada día la tensión va a más y que por más que lo hemos intentado la cosa no va a mejor, nos hemos dado cuenta que simplemente tu madre y yo ya no nos queremos. 

- ¿Qué ya no os queréis?, ¿simplemente os habéis dado cuenta de que ya no os queréis?, pero qué creéis que el querer es algo de quita y pon, de ahora sí y luego no. 

- Escúchame hijo… 

- No escuchadme vosotros a mí, todo esto haberlo pensado antes de haberme tenido, cuando dos personas se juntan tienen que luchar para que sus vidas vayan a más y no a menos y todavía tienen que luchar más cuando aparece un tercero en el juego. Me decís que es lo mejor para todos, pero no es así, es lo peor para todos, ¿sabéis el terrible vacío al que me vais a someter a partir de ahora?, ¿sabéis que todo mi mundo de repente se resquebraja, que las personas a las que más quiero en este mundo de repente son las que más daño me están haciendo?, ¿por qué estáis convirtiendo mi amor en odio?, ¿por qué me vais a partir de ahora a obligar a elegir entre vosotros dos, por qué me tenéis que poner este peso encima? 

- Hijo. 

- Mamá 

- Hijo a veces en la vida no todo sale bien, no todo sale como queremos. 

- ¿No todo sale como queremos?, ¿pero qué es lo que queréis, esto, el romper mi familia? 

- Queremos que seas feliz. 

- No queréis que sea feliz, queréis ser felices vosotros, pero estáis hartos de vosotros mismos y eso hace que os canséis el uno del otro, por eso discutís tanto, por eso estáis a la defensiva, sois infelices, ¿pero pensáis que separándoos vais a encontrar la felicidad?, ¿pensáis que con otra persona, con otra vida, con otro lugar vais a encontrar la felicidad?, siempre va a haber problemas, siempre va a haber situaciones que superar, da igual con quien estéis, en donde estéis, donde viváis, la vida no os va dar nada, sois vosotros la que le dais a ella, en cuanto os cansáis de vosotros mismos ya no ocurre nada, ya no pasa nada, y entonces os aburrís, os hartáis y pensáis que la otra parte tiene la culpa, pero es vuestro aburrimiento y vuestro hartazgo de vosotros mismos los que tienen la culpa de esta situación. Tú lo pagas con papá y tú lo pagas con mamá, pero simplemente os usáis el uno al otro, sois un medio el uno con el otro en vez de ser un fin el uno para el otro, os habéis acostumbrado a convivir pero os habéis olvidado de vivir y eso afecta a vuestra convivencia… 

- A veces vivir cansa hijo, y lo que en un principio es una ilusión se puede convertir con el paso de los años en una monotonía, en una desilusión. 

- ¿Ilusión?, ¿monotonía?, ¿desilusión?, me hablas como si eso no los provocarais vosotros, como si eso os viniese de fuera, qué pasa, ¿no sabéis transformar la desilusión en ilusión, la monotonía en sorpresa, el aburrimiento en diversión, la repetición en novedad?, ¿no sabéis que si la llama no se alimenta se acaba apagando?, pero no se apaga porque se tiene que apagar, ¡se apaga porque no la alimentáis!

- Hijo, no se puede obligar a dos personas a que se quieran para siempre.

- Cuando dos personas se quieren nadie les puede obligar a nada, el problema es que no habéis aprendido a quereros a vosotros mismos, y así es imposible que queráis a nadie, así siempre vais a estar a merced de las circunstancias. Durante todo este tiempo os habéis estado engañando y con ello me habéis estado engañando a mí, os vais a separar y yo no puedo hacer nada para evitarlo, los caminos que no se deberían haber tomado acaban siempre sin salida, vosotros vais a seguir con vuestras vidas y yo tengo que pagar vuestras decisiones. ¿Sabéis cómo me afectará esto a partir de ahora?, ¿esperáis que sea un buen chico a partir de ahora? Querréis que no mienta a la gente pero no hay mayor mentira que la que yo he recibido, querréis que quiera a la gente pero no hay mayor desamor que el que me habéis dado, querréis que lleve un orden en mi vida y me la habéis desordenado, querréis que sea fuerte y me habéis doblado.

- Hijo lo sentimos.

- Sentir es lo que estoy haciendo yo ahora, siento que me obliguéis a odiaros, siento que me obliguéis a no perdonaros y siento por encima de todo que me obliguéis a decir lo que os voy a decir: “os prometo que en mi hijo enmendaré el haber sido yo hijo de vosotros”.