A)  - ¿Por qué escribes?.

      B)  - No pretendas que mi escritura esté basada en porqués, para mí el escribir no es una necesidad, no soy de aquellos que se desnudan delante de un folio para quitarse los ropajes de encima, si cada etapa de la vida tiene sus momentos cada escrito también ha de tenerlos. Me cansa la gente que escribe por escribir, que ante todo y para todo han de tener siempre sus palabras, sus opiniones, sus juicios, sus críticas... no pretendo que mi voz sea el  ejemplo de nada ni mis letras el verbo de nadie. El escribir ha de ser un acto natural, un reflejo de lo vivido, un síntoma de plenitud y de creatividad, una vuelta a uno mismo, un descanso de la realidad y no un sucedáneo de la misma. Yo no entiendo a la escritura como un medio para la evasión, ni para el autoengaño, no la entiendo como un camino para recibir premios o halagos, no quiero que sea la excusa para escaparme de la acción, no pretendo perder el tiempo escribiendo si lo que escribo no me demuestra que no he perdido el tiempo. La escritura ha de ser siempre un autovencimiento, un cruzar las fronteras, un buceo por la calma de nuestro interior frente a los ruidos del exterior, un golpe para nuestros ojos y un aliciente para nuestros sentidos, empero, en el hecho de escribir siento casi siempre un pequeño acto de cobardía, un sutil velo tapando al verdadero valor, a saber,llevar a cabo aquello que escribimos, un continuo gritar en un espejo redundante de ecos de silencios, una tenue fotografía que no llega a estampar fielmente la verdadera imagen de nosotros mismos. Que porqué escribo, simplemente para encontrar mi estilo, para unir mi vida a mis pensamientos y hacer que mis pensamientos se unan a mi vida, de momento, para tener conversaciones que no tengo, en un futuro, para ver si he desanublado esa fotografía y contemplar así de una forma más clara los colores que la componen. No es cuestión de buscar lectores, no es cuestión de demostrar nada a nadie, dejemos esto para los que necesitan de voces externas para conocerse. Escribir es dibujarse a uno mismo con palabras, eligiendo los tonos y los matices, ahuyentar la represión y la improductiva autocrítica para explorar nuestros terrenos y crearnos nuevas formas de definirnos.