A.- Uso a las personas como simples medios para evadirme de mi aburrimiento, pretendo encontrar mi felicidad en la felicidad que me imagino los demás poseen, aún siento la necesidad de necesitar algo ajeno a mí. Siento además que esta necesidad no es sincera, que necesito por el simple hecho de que en este momento nadie me necesita a mí. Mientras me ocurren situaciones, mientras me ocurren experiencias no hay los demás, pero cuando llega la hora de la inactividad, de la soledad, pretendo recurrir a llamadas, a encuentros, a terceros, para disfrazar en forma de: "¿qué tal te va?, ¿tienes algo que hacer?", "hace mucho que no sé de ti" este uso como medios al que hago referencia. Al final uno cree que, todas las relaciones, sólo existen por propio interés, y que se forjan y desarrollan tras una cortina de humo que difumina el verdadero valor para el que deberían estar destinadas, un valor que parece no ser más que una mera idealización y deseo creado para que mi necesidad no tenga fin.

B.- De lo que comentas me alegro que no lo hagas de manera genérica, cada vez estoy más convencido que las personas que hablan o escriben de una forma plural usando términos del tipo: "vemos", "hacemos", "creemos", "sentimos", se toman demasiadas libertades, pretenden hacer de sus problemas un problema de todos, pretenden hacer creer que hablando o escribiendo así, conseguirán más adeptos y seguidores para satisfacer su "necesidad" de hacer que lo que peroran se convierta en algo global, ya sabes que actuando de una forma general uno siempre se protege de lo particular, parece que aún no han encontrado a nadie que les susurre "eso, según tú". Por ello te doy la enhorabuena por enfrentarte a tu problema de una forma individual, exponiendo primero lo que percibes para acto seguido intentar encontrar una solución a la necesidad que tienes de encontrar soluciones.

A.-  ¿Quién tiene más necesidad, el que necesita o el que se cree necesitado?, ¿el que depende de alguien o el que necesita que los demás dependan de él?

Si quiero ser libre, también debo aprender a necesitar en la medida justa y a necesitar en la medida justa que los demás dependan de mí, la vida no es más que una puja por encontrar esta libertad, este equilibrio de necesidades. Habrá quien encuentre el grado justo de la balanza cuando sepa estar sin ellas, cuando no necesite de manera continua sentir necesidad y sentirse necesitado, por entender que solamente así se encuentra y se puede dar un descanso a la propia vida, y habrá quien no sepa dar, por lo que los demás no lo necesitarán, y habrá quien no sepa recibir, por lo que no se permitirá con ello sentirse necesitado, tres opciones y una sola necesidad, el elegir entre ellas.

B.-  Tres opciones y una sola necesidad, el saber cuál has elegido ya.