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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.

AFORISMOS

168. Que cada minuto de tu vida esté enfocado a un fin.

169. El querer hacer que los demás vivan lo que nosotros vivimos es el súmmun de la vanidad.

170. Si somos selectos a la hora de elegir lo que queremos leer también lo seremos a la hora de elegir lo que queremos escribir.

171. Empezamos a dominar nuestras vidas cuando dejamos de reaccionar ante los hechos de forma dramática e impulsiva y  comprendemos que todo lo que nos ocurre en todos los momentos de nuestra vida nos está ocurriendo para ser nosotros mismos los vividos, para demostrarnos lo que hasta ahora hemos vivido. La vida no es gratuita, el precio que nos impone es que seamos nosotros mismos, lo demás, son timos.

172. Cuando alguien me da consejos me suelo hacer las siguientes preguntas, ¿ya habrá vivido lo suficiente esta persona para aconsejarme lo que me está aconsejando?, ¿ya comprenderá realmente lo que le digo y ya sentirá realmente lo que siento para creer que sus consejos me servirán de algo?, ¿ya habrá elegido realmente las palabras correctas, recordado los momentos idóneos, barajado las diferentes posibilidades para saber que lo me aconseja es lo que me conviene? Los consejos suelen ser lecciones dictadas con la mejor intención, aunque no quede probado que quienes nos los dictaminan sean personas aptas para ello.

173. No pierdas el tiempo con la gente que no sabe querer.

174.  Mi malestar conmigo mismo no se debe a lo que dices, se debe a que he dejado que mis oídos escuchen lo que dices.

175. Ineludiblemente llega el momento en el que tenemos que deshacernos de todas las voces que habitan en nuestra cabeza: las voces de nuestros viejos amigos, las voces de nuestros padres, las voces de nuestros recuerdos, las voces de nuestros miedos... deshacernos de todas ellas para dejarnos una única voz, una voz que nos hable con un tono más claro, que se escuche con un sonido  más claro, una voz que siga una dirección, nuestra dirección. Cuando la hayamos sabido seguir entonces será el momento en el que demos una bienvenida nueva a las otras voces, y esta vez, teniendo el cuidado de escucharlas como se merecen.

176. Muchas veces creamos los problemas antes de que éstos sucedan simplemente por el hecho de hablar sobre ellos.

177. Siempre es el padre quien aprende del hijo al igual que siempre es el profesor quien aprende del alumno, porque sólo enseñando lo que sabemos aprendemos a ser conscientes de lo poco que sabemos, sólo enseñando aprendemos a enseñar más y mejor y así saber de lo que estamos hechos. Enseñando se aprende más de lo que se enseña, porque se da una vez y se recibe dos, se aprende más de lo que uno sabe y de lo que uno no sabe.

178. Es hora de sustituir para siempre la idea de "los demás" por la idea de "los nuestros", de desterrar para siempre "el qué pensarán" por "qué es lo que yo pienso", de liberar al "no me atrevo" por "es lo que yo quiero", de incluir al "siempre es lo mismo" el "ahora voy a aprovechar mi tiempo".

179. La penosidad de una tarea es inversamente proporcional al grado de fortaleza que tengas en el momento de acometerla.

180. Pienso que es necesario que en alguna etapa de nuestra vida nos sintamos realmente solos, que nos obliguemos a no necesitar a los demás ni para divertirnos, ni para seguir nuestro camino, ni para elegir nuestros motivos. Solamente cuando hemos superado todo esto seremos capaces de interiorizar otro significado de la palabra "soledad".

 

 

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SOBRE LA EMPATÍA.

 

Pienso que no hay que tomarse tan a la ligera ni expresar de una forma tan gratuita como muchas veces se expresa la frase de "tienes que ponerte en el lugar del otro", la facultad de salir de uno mismo y de comprender o sentir lo que los demás comprenden y sienten es una tarea que requiere mucho tacto, mucha higiene interior, mucha sinceridad con uno mismo, llevarla a cabo de una buena forma no solamente requiere el que nos conozcamos lo suficiente y hayamos pasado por cierto tipo de experiencias sino que también nos obliga a conocer de una manera más honda a la otra parte si lo que queremos es ayudarla y ayudarnos realmente. Se suele creer que cuando más usamos nuestra empatía con los demás es cuando éstos necesitan de nuestra ayuda, de hecho parece que la palabra está creada exclusivamente para usarla en los momentos en los que nos identificamos con los demás a la hora de  intentar solucionarles algún problema, cuando nos involucramos en algún tipo de conflicto personal o laboral con ellos o cuando intentamos comprender el porqué de ciertas respuestas ante ciertas situaciones angustiosas.

Tengo la sensación de que cuando me "pongo en el lugar del otro" en todos estos casos, cuando me pongo a escuchar y a empezar a interiorizar lo que me dicen para intentar encontrar la mejor respuesta, o hallar el argumento más completo que pueda dar solución al problema que me plantean y pienso para mí mismo "tienes que ponerte en su lugar para averiguarlo", en el fondo lo único que hago es pensar en lo que yo haría si estuviera en la situación que  la otra persona me narra, cuál sería mi respuesta o mi actitud si me ocurriera lo que la otra persona  me está diciendo que le está ocurriendo o que le ha ocurrido. La mayoría de las veces lo que sale de mi boca no son más que las conclusiones a las que he llegado después de ese repaso interior, conclusiones que quedan muy lejos de su cometido ya que no son más que el reflejo de la labor de haberme puesto en mi lugar pero con las situaciones de otro.

El primer error que pienso que podemos cometer a la hora de usar esta famosa expresión es imaginarnos que lo que nosotros hemos vivido y las respuestas que hemos dado  y nos han servido en nuestra vida van a tener la misma validez y ofrecer el mismo resultado en la vida de los demás. Para poder ayudar a alguien y ponerse en su lugar (si es que esto se puede hacer realmente) hace falta mucho tiempo, mucho contacto, mucho limpiar lo inservible y dejar solamente lo aprovechable, mucho esfuerzo mutuo, mucho saber dar y saber recibir, y todo esto por supuesto del lado de ambas partes, quiero decir, no me sirve de nada ponerme en el lugar del otro si el otro no tiene la menor intención de saber cuál es su lugar y al otro no le sirve de nada lo que yo le digo si yo no sé cuál es el mío, en forma axiomática podríamos resumirlo como: uno nunca podrá ponerse en el lugar del otro sino sabe primero en qué lugar está él mismo. Si me parara a pensar un poco en todo esto antes de estar seguro de que lo que voy a decir va a ser útil a la otra persona por el simple hecho de haberla escuchado  durante diez minutos y haber abierto mis oídos y mi atención a ella quedándome solamente en eso, antes de estar seguro de que simplemente con escucharla me va a bastar para que mis argumentos se doten de las palabras necesarias para encontrar la solución al problema que me plantea, dejaría para un poco más tarde eso de "hay que ponerse en el lugar del otro" para  primero dedicar mi tiempo a saber quién es el otro y averiguar en qué lugar está, para una vez descubierto esto ver si puedo (quiero) o no puedo (quiero)  ponerme en su lugar.

 

 

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SOBRE EL ECHAR DE MENOS A ALGUIEN.

 

A- Parece que tu mente estos días está ocupada y centrada en el recuerdo de una sola persona, te veo un poco nublado y absorto en todas las cosas que haces, no las estás viviendo, no las estás interiorizando, las estás dejando pasar mientras la vida se pone delante de ti, apartas la mirada hacia tus recuerdos aunque estos te obliguen a sentirte incómodo, ¡ hasta tal punto te llega a pesar la fuerza de esas cadenas y la atracción de esos momentos que ya han pasado!, sólo que... ¿no crees que ya es hora de tratarlos como lo que son y no sustituir al presente por las imágenes que tienes en tu mente?

B- No me seas tan exigente, deja de vez en cuando que me evada, ya sé donde estoy, hace tiempo que aprendí a encontrar solo mi camino, es sólo cuestión de tiempo. Por eso a veces me permito el lujo de perderme, de imaginarme como sería mi vida en otras situaciones, es cierto que a veces esa imaginación se convierte en deseo y es entonces cuando tengo que luchar por saber realmente lo que quiero y a quien quiero. La echo de menos, echo de menos lo poco que he vivido con ella, he querido hacer de esos pequeños lapsos de tiempo algo eterno, pero aún tengo que aprender a encontrar mi equilibrio, a frenar a tiempo para no cruzar la línea del arrepentimiento, esa es ahora mi batalla, haber deseado algo más, haber comprendido que no podía llegar y tener ahora que recordarlo.

A- Siempre vivimos situaciones especiales pero no las conviertas en tu campo de batalla, realmente siempre queremos más de esas situaciones, queremos que no acaben los momentos que nos hacen sentirnos bien, ya sabes que la eternidad es un instante y tú has vivido ahora más que nunca eso en tus propias carnes, es curioso lo fuerte que nos puede atrapar una persona aún estando muy poco con ella, son esos tiempos esporádicos pero intensos los que se graban con fuego en nuestra mente, no creo que haya nada malo en ello siempre y cuando sepas que no hay nada malo en ello.

B- Lo malo que hay en ello es simplemente el uso que yo hago de esos recuerdos, paso de querer a una persona a sentir rencor hacia la misma, porque tan pronto recuerdo situaciones agradables con ella como luego me imagino otras en las que no me dio lo que yo esperaba o en las que creo que me merecía algo más de lo que recibí. Esta experiencia me está enseñando qué nivel de egoísmo puede llegar a habitar en mí, cuanto de egoísta puedo llegar a ser a la hora de recordar, sé que todo lo que recuerdo está solamente en mi imaginación puesto que la otra persona tendrá otros recuerdos, tendrá otros momentos grabados en su mente diferentes a los míos, pero este grado de egoísmo llega incluso a querer que la otra persona tenga mis propios recuerdos, llega incluso a querer que la otra persona viva mi vida conmigo, que deje todo lo que hasta ahora estaba viviendo para continuar haciéndolo conmigo. Esta experiencia me está enseñando que cuando recordamos no hacemos más que revivir trozos de partes completas de ciertos momentos, y que al recordar a una persona y recordar lo que nos dio, lo que no nos dio, lo que hizo, como actuó, etc... sólo estamos imaginando las impresiones que quedaron grabadas en nosotros en aquel momento, sin pararnos a analizar todo lo que hay detrás, lo que sentía la persona en ese instante, lo que hizo que dijera tal cosa, si era eso lo que quería decir, lo que quería hacer... basta con observarnos a nosotros mismos cuando actuamos delante de los demás, los recuerdos que tengan de nosotros muy pocas veces se asemejarán realmente a la realidad ya que la mayoría de los recuerdos están basados sobre hechos externos, sobre frases, sobre reacciones y la mayoría de las veces todo esto es contrario a lo que realmente se siente. Por lo que se ve, también tengo que aprender a echarte de menos, a recordarte con una media sonrisa en los labios, a estar agradecido por haber vivido todo lo que he vivido contigo, a estar seguro de que en todo momento lo único que quería era que estuvieras bien, que lo pasaras bien, tal vez lo quise demasiado y este deseo es el que ahora se hinca en mis recuerdos. Aún tengo que aprender a echarte de menos y labrar dentro de mí el recuerdo que quiero tener de ti.

A- Parece que te ha calado hondo la experiencia que has tenido en unos pocos días, espero que vivas con la misma intensidad los hechos venideros, y si esto te ha servido para aprender a recordar mejor y para aprender a echar de menos a las personas, supongo que ya es hora de que tires por la borda ese sentimiento de incomodidad y de aprisionamiento de los que te has rodeado cuando esa persona estaba ausente. Y ahora que vas a tardar mucho en volver a verla espero que cada día seas algo mejor para que la próxima vez que os veáis os deis y os dejéis unos buenos y auténticos recuerdos.

B- Veo que sigues siendo un auténtico experto en esto de rematar los finales, el único que puede curar esta incomodidad que siento es el tiempo; el paso de las horas es el mejor calmante.

A- No lo es sino aprendes nada de ello, también uno puede acostumbrarse a sufrir, a encontrar placer en el hecho de sufrir. El echar de menos a alguien también puede convertirse en un vicio, de ahí nacen la mayoría de las obsesiones que sentimos sobre alguien, el paso de las horas puede tranquilizarte o inquietarte más, has de aprender a ordenar todo lo que sientes; aunque parece mentira que te sientas mal por lo que has vivido, ¿crees que la otra persona se merece quedarse así en tus recuerdos?

B- Tienes razón, aún tengo que superar todo el egoísmo que tengo en mí, pero no te preocupes, las buenas conversaciones son las mejores amigas de las recuperaciones, al final solamente ha sido un tumulto de emociones que casi se me desbordan y desahogarse sobre lo que te ahoga siempre es bueno. Lo vivido, vivido está y ahora hay que seguir para adelante, hay que apoyarse en los recuerdos cuando uno los necesite y cuando nos sintamos mal por recordar a una persona y la echemos de menos, no debemos cerrar ese pensamiento sin la mejor imagen que tengamos de la misma; ésa ha de ser la imagen que nos ha de acompañar hasta la próxima vez que nos encontremos.


DISCO OCASO

20090124141850-img011.jpg

Ya te puedes descargar el disco completo: Ocaso.

Pulsa aquí para descargar el disco

1.INTRO.
2. ALBA.
3. OCASO.
4. RE-EDIT
5. MEMORY.
6. ANIMA.
7. INTERLUDIO.
8. TRIDANIA.
9. DISTORSION.
10. RING.
11. UNIVE.
12. UNPLUGGED.
+ Portada y Contraportada.

* Todos los Derechos Reservados por Alfredo Cuervo Barrero. Queda Prohibido la distribución de esta obra por cualquier medio sin el consentimiento expreso por parte del autor.

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