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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.

SOBRE EL LEER

 

Hay ciertos autores a los que no nos basta con leerlos, tenemos que sentirlos y absorberlos, ésta es para mí la primera cualidad que ha de tener un escritor para hacer que su obra me atraiga; tener la suficiente capacidad para henchir de significado y de naturalidad a sus palabras que leyéndolo parezca que tenga a alguien a mi lado. La cercanía del autor y su capacidad para reflejar su interior de una forma espontánea es lo que me declina a la hora de elegirlo y seguir con él mi camino o apartarlo para dejar que siga él con el suyo.

Entre las diversas lecturas que uno puede acometer, la que me golpea en los ojos y me hace cuestionar mis actos es sin duda mi predilecta. Afortunadamente hace tiempo que sigo a unos pocos elegidos en los que he encontrado esta facultad, seres que fueron capaces de plasmar sus ideas y pensamientos en tinta de tal forma que mis ideales han encontrado en ellos un bálsamo donde poder fortalecerse y expandirse sin temor alguno. Creo que es muy importante que lo que leamos en serio a lo largo de nuestra existencia siga un mismo rumbo, que vayamos de autor en autor porque nuestros momentos vitales nos han llevado a ellos, que cuando empecemos a recordar el sentido que han tenido en nuestra vida nos surja la pregunta de si hemos sido nosotros quienes los hemos elegido o han sido ellos quienes nos han elegido a nosotros. Si en cada etapa de nuestra vida no nos han de faltar nuestros mejores amigos de la misma forma no nos han de faltar nuestros mejores autores, y pienso que si los primeros no deben superar en número a los dedos de nuestra mano el mismo tratamiento deberíamos dar a los segundos.

Cierta vez moldeé un aforismo en el que me obligaba a cumplir una promesa, no escribir nada que una vez escrito no me hiciera ser distinto a lo que era antes de escribirlo, presupongo que tan o más importante es hacerse la misma promesa con la otra cara de la moneda, no perder el tiempo leyendo textos que no me afectan en absoluto, que no guardan relación con mi vida, que no mejoran ni estimulan mi día a día es un dogma que deduzco que hay que empezar a interiorizar, sino es así, al final, el leer por leer, por pasar el tiempo, el leer de todo y a muchos cansa, tantas ideas diversas, tantas palabras ajenas, tantas experiencias desiguales ... al final siempre nos bañamos en una pequeña porción del mar, hay que saber elegir la zona en la que más a gusto nos encontremos, algunos preferirán las zonas cristalinas para ver mejor las profundidades, otros preferirán bañarse en aguas opacas para no ver lo que tienen debajo, algunos preferirán mar adentro donde puedan bañarse a solas, otros al lado de la orilla donde puedan estar rodeados de gente, otros preferirán bañarse en aguas frías, otros en aguas cálidas, ¿dónde prefieres tú?.




AFORISMOS

181. No tienes que denigrar el nombre de los demás, tienes que reforzar el tuyo.

182. Éste se pavonea del coche que tiene, ésa de la casa que ha comprado, aquél de cómo viste, ésta de lo que gana con su trabajo, ése de los sitios en los que ha estado, aquélla del cuerpo que ha logrado, y en el fondo ninguno de ellos ha creado nada de lo que alardean. Qué ridículo resulta ese sentimiento de superioridad que poseen cierto tipo de personas en comparación con lo que deben sentir los ingenieros, los arquitectos, los diseñadores, los empresarios, los líderes, los cirujanos...en definitiva, todos aquellos que crean lo que los demás usamos, y sin embargo (aunque en todos los ámbitos hay pavos y pavas)  los que más derecho tendrían a fardar de lo que tienen no lo hacen, porque los verdaderos hombres y mujeres no necesitan demostrar nada a nadie, ése es el primer síntoma de su libertad, y como creadores que son sólo sienten una única cosa por todo aquello que hacen, un profundo y satisfecho respeto, ése el segundo síntoma de su libertad, y saben que su tiempo y su vida no son ninguna mercancía y les aturde la mera idea de tener que depender de las opiniones, de los ojos y de las concesiones de los demás, ése es el tercer síntoma de su libertad.

183. Cuando mejor escribe uno es cuando acaba de leer a un autor que le emociona, es el desahogo por acabar de tener con él una agradable conversación  o una acalorada discusión.

184. A veces exigimos demasiado al resto del mundo, eso es porque les pedimos que nos den lo que nosotros no somos capaces de darnos.

185. Intento que mi vida esté a la altura de lo que quiero escribir, pero mi vida es muy estrecha, igual de estrechos son mis escritos.

186.  Ninguno de los personajes famosos serian tales sino fuera porque tienen a un tercer personaje interesado en que lo sean.

187. Tenemos un pequeño problema con nuestra vida cuando llevamos a cabo todos nuestros actos como si los demás nos estuvieran observando.

188. El peligro que pueden tener todos aquellos que dan es el de no saber parar a tiempo, más de una vez nos hemos llevado una pequeña desilusión porque no nos hemos sentido correspondidos por nuestra pequeña  "caridad", la mayoría de las veces el error no está en los otros, el mero hecho de dar para esperar recibir es ya una falta de honradez, no hay que exigir a los demás lo que nos hemos exigido a nosotros mismos, sobre todo cuando esa exigencia, en el fondo, es por propio interés.

189. Podemos resumir las etapas del ser humano en dos, una, es la fase en la que éste transcurre sus días preocupándose solamente de sí mismo, en la que necesita protegerse de lo de afuera porque no tiene asegurado lo de dentro forjándose un muro de prepotencia y altanería, esta fase la conocen muy bien todos los buenos egocéntricos y todos los buenos dictadores que, al no conocer más que su propia experiencia piensan que ésta es universal,  y que como tal tiene que ser reconocida y asimilada por el resto de los seres humanos, podríamos denominar a esta etapa como " o haces lo que yo digo o sino me cabreo". A años luz de ésa está la otra fase en la que el ser humano transcurre sus días preocupándose simplemente de sí mismo, es una fase en la que ya ha superado la creencia de que cuando por ejemplo se actúa para los demás se hace pensando en los demás, sabe perfectamente que con  ello lo único que se busca es el bienestar propio, y sabe perfectamente que es a partir de este bienestar propio como se puede conseguir el bienestar ajeno, esta etapa la conocen muy bien todos los buenos amigos y todos los buenos padres que, al no ser falsos consigo mismos siempre intentan buscar lo mejor y más provechoso para sus vidas y por ende para las vidas que les rodean, podríamos definir a esta etapa como " o hago lo que yo digo o sino me cabreo".

190.  A- Sólo escribe lo que piensa, pero no sé qué es lo que hace, qué es lo que le gusta, cuál es su día a día, me pone nervioso el no poder catalogar a la gente y él no se deja, en el fondo no sé nada sobre él.

         B- Dices que no sabes nada sobre él y le conoces mucho mejor que a mucha gente que tienes a tu lado, sólo muestra lo que le parece interesante mostrar, y tienes razón en pensar  que no se deja catalogar, es de los que opinan que su vida sólo ha de importar a quienes le importan a él, al resto, lo único que les ha de importar es su obra.

 

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